Esta historia comienza en el pueblo de Storgendar, un pueblo no demasiado grande pero hizo respetar su nombre en los tiempos de guerra, sus hombres eran los más fuertes, sus metales los de mejor resistencia y ligereza a la hora de fabricar espadas, sus tierras eran las llanuras más verdes de toda la comarca, su hidromiel la de mejor sabor y sus gentes derrochaban amabilidad.
Las leyendas decían que en los tiempos de la primera luna nacían los hombres mas fuertes que acabarían convirtiéndose en generales de su ejercito, ejercito formado por menos de mil hombres, cada miembro de este ejercito era un guerrero nato, los guerreros con mas coraje y valor de toda la tierra media, no se achantaban de ningún ejercito aunque los triplicaran en numero, aunque fueran los bárbaros del norte, aunque fueran los mismos vasallos de Édaquer... Una de las primeras lunas estaba apunto de terminar los habitantes del pueblo cenaban reunidos en torno a las puertas del poblado, las cuales permanecían abiertas para simbolizar así la entrada de la prosperidad a Storgendar, el festejo estaba llegando a su final las nubes de la segunda luna se encargaban de ocultar a esta primera, fue aquí donde apareció un muchacho de una temprana edad bajo las puestas del pueblo, todo el mundo dejo de comer y beber contemplando el profundo corte del joven, comenzaba en su hombro izquierdo y terminaba un poco mas abajo de su ombligo el muchacho cayó al suelo exhausto, una de mas mujeres más ancianas del pueblo se acercó corriendo hacia el, el muchacho la miro y no termino de decir "ayuda" antes de perder el conocimiento.
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